Descripción

Pusimos en marcha una transformación histórica del sistema de enjuiciamiento penal para responder a las demandas de la población de una justicia más cercana, ágil, y eficiente. Ahora la víctima, la gran olvidada del sistema anterior, ocupa el centro de la escena, con más derechos, más asistencia y contención, y una nueva participación activa en el proceso.

¿De qué se trata?

A partir de su implementación, el 10 de febrero de 2014, marcó un antes y un después en la investigación y el juzgamiento de los delitos. Antes, todo se concentraba en Tribunales, en este proceso de transformación histórica se crearon nuevos organismos y reparticiones que suman funciones y desconcentran poder.

Con el nuevo modelo se facilita el acceso a la Justicia a toda la ciudadanía, en especial a los sectores más vulnerables, asegurando el principio de igualdad ante la ley. Se trata de una reforma integral, que implica un profundo cambio cultural y contribuye a una mayor calidad institucional porque tiene la transparencia y la publicidad propia de los actos de gobierno en un sistema republicano.

¿Cuáles son las claves?

  • Accesible, ágil y transparente. Acerca la Justicia a la gente, se busca que el sistema sea más eficiente y la respuesta frente al delito más rápida; se busca la solución del conflicto y la pacificación de la sociedad. Ahora la ciudadanía ejerce en forma plena sus derechos y obtiene contención y respuesta a sus requerimientos.
  • Igualdad ante la ley. Es más inclusivo e igualitario porque asegura un fácil acceso a la Justicia para toda la ciudadanía, en especial a los sectores más vulnerables que no pueden contratar un abogado por falta de recursos económicos, culturales o simbólicos.
  • Menos expedientes y papeleo. Lo oral reemplaza a lo escrito, hay menos burocracia. Se reemplaza al expediente, que era clave en el sistema anterior, por audiencias orales y públicas.
  • Más humano. El conflicto humano entre víctima y acusado recobra visibilidad. La víctima ocupa el centro de la escena, tiene más derechos, asistencia, contención y una participación activa en el proceso. Puede intervenir como querellante.
  • Menos complejo. El viejo sistema era escrito, burocrático, laberíntico, con mucho papeleo. Como regía el secreto en muchos aspectos del proceso, la Justicia estaba lejos de la gente. El nuevo sistema, en cambio, es oral, y ofrece una Justicia más cercana, comprensible y humana.
  • Soluciones alternativas. Se contempla la posibilidad de decidir soluciones alternativas a la pena. Por ejemplo, con acuerdos reparatorios que pueden lograrse a través de la mediación penal.
  • Descongestiona los Tribunales. Con el viejo sistema, los Tribunales estaban atestados, se producían demoras y muchas causas terminaban prescribiendo. El nuevo sistema, en cambio, prevé menos trámites, más agilidad e inmediatez.
  • Una reforma integral. Implicó un profundo cambio cultural, con una intensa tarea en nueva infraestructura y capacitación para que la Justicia de la provincia se pusiera a tono con las exigencias de la Constitución Nacional y los tratados internacionales.